En las circunstancias actuales de pandemia en la que vivimos se han puesto de manifiesto las ventajas de los espacios de coworking de tamaño medio frente a las grandes superficies flexibles de oficinas. Se trata de comunidades de profesionales donde se crean relaciones y un trato entre usuarios más cercano y familiar. Algunas de las ventajas de estos centros de tamaño medio o pequeño las podemos resumir de la siguiente forma.

Los espacios de coworking suelen ser oficinas con una clara identidad y un diseño propios, es muy difícil encontrarte dos espacios con el mismo diseño de interiores, mobiliario y decoración. Esto hace que la identidad corporativa al ser única refuerza el sentimiento de pertenencia a esa marca o lugar, se trata de un espacio que no se repite, no se replica en ningún otro lugar.

El hecho de tener un tamaño medio hace que no haya tanto trasiego de personas, usuarios y clientes de los propios coworkers. Esto convierte a estos espacios en burbujas de comunidades pequeñas mucho más seguras y personalizadas donde el usuario acaba teniendo la sensación de estar como en casa. Al fin y al cabo, son espacios que conservan el verdadero espíritu de espacio compartido que surgió como resultado de modelos de economías colaborativas, se trata de la oficina de todos los profesionales que están en ella ya que sin su presencia y aportación económica no sería posible que pequeños empresarios o freelance pudieran tener una oficina profesional en la mejor ubicación de cada ciudad.

Otro aspecto a tener en cuenta es la sensación de mayor seguridad del propio cliente del coworker ya que está visitando un espacio compartido donde sabe que no hay una circulación y aglomeración de personas demasiado elevada. El cliente tiene la sensación de estar visitando una oficina más privada y por tanto más segura frente a la situación de tener que visitar unas oficinas flexibles compartidas de grandes dimensiones donde las salas son compartidas por un gran número de personas (usuarios, clientes de los usuarios, asistentes de eventos o formación, etc…). Como consecuencia el cliente no se sentiría tan cómodo y seguro de visitar a su empresa contratada o proveedor de servicios estando alojada en este tipo de grandes espacios flexibles.

Otra diferencia importante es cómo ve el usuario al gestor o manager del espacio, en estos centros de tamaño medio o pequeño se les identifica como a uno más de los profesionales que están alojados, hay un trato mucho más accesible y cercano, sin embargo en los grandes espacios flexibles cuyos gestores son empleados contratados por grandes multinacionales que operan grandes superficies de oficinas a nivel nacional e internacional, el trato y la comunicación con estos es menos accesible y cercano.

Pero sin duda desde nuestra experiencia después de 6 años de funcionamiento creemos que la mayor ventaja de los coworking pequeños y medianos es la sensación de pertenecer a una familia de profesionales con los que acabas interactuando y colaborando en un ambiente de amistad y buen rollo. La elevada rotación de los espacios flexibles de grandes oficinas hace más difícil crear vínculos con otros compañeros ya que los tiempos de estancia suelen ser más bajos y el tipo de usuario es un grupo o empresa formado por varias personas de forma que solo se acaban relacionando entre ellos. La interacción es más complicada y la sensación de pertenencia a un grupo se diluye en estos espacios más impersonales y fríos.